Consumo energético (kWh/100km)
Consumo energético en vehículos eléctricos se mide en kilovatios hora por 100 kilómetros (kWh/100km) o vatios hora por kilómetro (Wh/km). Es el equivalente en vehículos eléctricos al consumo de combustible (litros por 100 km) e indica cuán eficientemente el vehículo convierte la energía de la batería almacenada en distancia recorrida.
Cómo funciona
El consumo energético depende de muchos factores: peso del vehículo, resistencia aerodinámica, resistencia a la rodadura de los neumáticos, eficiencia del sistema de propulsión, velocidad de conducción, terreno, temperatura y uso de accesorios (control de clima, asientos calefactados, etc.).
A velocidades urbanas, la resistencia a la rodadura y las pérdidas del sistema de propulsión dominan. A velocidades de autopista, la resistencia aerodinámica se convierte en el factor principal — aumentando con el cuadrado de la velocidad. Por eso, la mayoría de los vehículos eléctricos son significativamente más eficientes en conducción urbana que en autopista, al contrario de los vehículos de combustión.
Por qué es importante
El consumo energético determina directamente cuánto puede recorrer un vehículo eléctrico con su batería. Dos vehículos con la misma batería de 77 kWh pero diferentes calificaciones de eficiencia tendrán autonomías muy distintas: uno que consume 15 kWh/100km logra 513 km, mientras que otro con 22 kWh/100km alcanza solo 350 km.
Para los compradores de vehículos eléctricos, el consumo importa tanto como el tamaño de la batería. Un vehículo eléctrico más pequeño y eficiente con una batería modesta puede superar en autonomía real a un SUV grande y pesado con una batería de mayor tamaño.
Valores comunes
- Muy eficiente (pequeño/aerodinámico): 13–16 kWh/100km
- Sedán/crossover promedio: 16–20 kWh/100km
- SUV grande: 20–26 kWh/100km
- A 120 km/h frente a 90 km/h: el consumo suele aumentar un 30–50%
- Penalización en invierno: consumo un 15–30% más alto en clima frío