Amortiguadores adaptativos (CDC/CCD)
Los amortiguadores adaptativos son amortiguadores controlados electrónicamente que modifican su característica de fuerza según los datos de los sensores, el estado del vehículo y el modo de conducción seleccionado.
Cómo funcionan
Un controlador estima el movimiento de la carrocería y las ruedas, y después acciona una válvula u otro elemento controlable en cada amortiguador. El amortiguador puede ofrecer más o menos resistencia dentro de su envolvente de fuerza–velocidad, lo que permite que la calibración favorezca el aislamiento de impactos, el control de la carrocería, el contacto de los neumáticos o un compromiso elegido a medida que cambian las condiciones.
Continuous Damping Control (CDC) y Continuously Controlled Damping (CCD) son nombres empleados para sistemas de esta clase, no una norma técnica universal. El equipo puede utilizar una válvula proporcional, válvulas separadas de compresión y extensión, estados conmutados u otro diseño de caudal variable. La frecuencia de actualización por sí sola no determina la calidad de marcha, ya que también importan la calidad de los sensores, la estimación, el margen de las válvulas, los retrasos, la temperatura, los muelles, los neumáticos y el ajuste del control.
Los amortiguadores adaptativos suelen ser semiactivos. Por sí solos no modifican la rigidez de los muelles ni la altura de marcha, y no pueden generar una fuerza de suspensión arbitraria sin movimiento relativo. Aun así, el fabricante puede agruparlos con muelles neumáticos u otros elementos del chasis bajo un mismo nombre de suspensión adaptativa.
Para conocer la construcción de los amortiguadores, las curvas de fuerza–velocidad y las variantes de control electrónico, consulte Suspension Dampers.