Consumo de energía auxiliar
El consumo de energía auxiliar es la energía eléctrica utilizada por sistemas del vehículo distintos de la potencia de tracción necesaria para mover las ruedas.
Qué se considera una carga auxiliar
Algunos ejemplos son calefacción y refrigeración del habitáculo, gestión térmica de la batería, bombas, ventiladores, luces, infoentretenimiento, ordenadores, sensores, lunas y asientos calefactados, y sistemas de asistencia de dirección o frenado. El límite exacto depende del método de medición, por lo que los valores publicados pueden no incluir los mismos equipos.
La potencia auxiliar es importante para la autonomía de un VE porque procede de la misma energía almacenada que la propulsión. Una calefacción casi constante de 2 kW consume 2 kWh en una hora, tanto si el vehículo circula rápido o lento como si espera en tráfico. Su coste energético por kilómetro es, por tanto, mayor en un trayecto lento o corto.
Las cargas pueden cambiar mucho con el tiempo y el estado del vehículo. Calentar un habitáculo o una batería fríos puede exigir mucha potencia al principio y menos tras alcanzar la temperatura objetivo. El preacondicionamiento durante la carga puede desplazar parte de esa energía fuera de la conducción, pero el resultado depende de vehículo, cargador, temperatura y hora de salida.
Para saber cómo se combinan auxiliares y cargas viales al determinar consumo y autonomía, consulte Understanding EV Range.